






Consolidar una infraestructura de restauración climática donde cada aporte se procesa como un activo biológico. Nuestra meta es escalar la capacidad operativa de las comunidades para transformar ecosistemas autosustentable en áreas protegidas.
Todo comenzó con la idea de que la ayuda no debe ser un evento aislado, sino un proceso técnico y constante, una especie de infraestructura viva que nunca deja de crecer. En lugar de buscar una meta final y detenernos, decidimos construir un sistema acumulativo donde cada pequeño aporte se procesa para fortalecer la capacidad operativa de quienes ya están en el territorio.
No se trata de cifras vacías; se trata de lógica aplicada a la restauración. Entendimos que en lugares como Ecuador, donde cada año el mapa pierde fragmentos vitales de verde, la solución no era solo pedir apoyo, sino ofrecer una herramienta de precisión. Así nació el Reto HUCHA, diseñado para que ellos y ellas, las comunidades que viven del bosque, tengan los recursos técnicos para transformar la voluntad colectiva en hectáreas reales de vida.
Comunidad unida por causas compartidas